26 de enero de 2012

Mujeres ha muerto oficialmente la Tanga


El Salón Internacional de la Lencería que se lleva a cabo este fin de semana en París celebra oficialmente la muerte de la Tanga.

Durante tres días, la capital se quedará en paños menores para dar fe de las nuevas tendencias a través de los diseños de más de 500 marcas, entre ellas algunas españolas como Desigual, Punto Blanco o la colección de ropa interior de Andrés Sardá.
La cita desterrará más de un mito. El primero: el 80% de las mujeres nunca ha usado un liguero. Presente sólo en el imaginario masculino, esta prenda es considerada más como un disfraz que como un complemento de uso cotidiano. Sólo el 28% de las mujeres posee una liga y, de ellas, el 36% asegura habérsela puesto sólo una vez o nunca, según resultados de un estudio realizado por el Salón.
El que hasta ahora era un básico en el armario íntimo es ahora prenda non grata. “La tanga ha tenido sus momentos de gloria en los años 90, durante el movimiento erótico-chic, pero esta tendencia ha cambiado con la vuelta al confort y el bienestar”. La encargada de proclamar la paulatina desaparición de la prenda es Cécile Vivier-Guerin, la organizadora de la cita parisina.

Más fibra y menos encaje
Ante el frío valen más un par de calcetines de lana que una media de rejilla y ahora la ropa interior de sport le ha ganado la guerra a la de mírame y no me toques, estética a la vista pero incómoda en el uso. “La tanga sigue percibiéndose como una prenda sexy pero no es práctica, cómoda ni está de moda”, dice Vivier Guerin.
Aunque la noticia no es nueva y la mayoría se cambió hace tiempo la chaqueta. Según una encuesta realizada por Kantar World Panel, el 52% de las mujeres prefieren el algodón al encaje y si hace tres años un 30% decía usar a diario el tanga, ahora el porcentaje se reduce al 25%.
Considerado «inestético y poco cómodo», la mayoría se ha pasado a los shorts o culottes. Lástima para los varones, pues un 54% considera esta prenda el objeto sexy por excelencia, a pesar de que sólo un 3,3% da ejemplo y la usa. La mayoría de ellos (un 57%), de hecho, se decanta por los boxer, más prácticos.
La revolución no acaba ahí. La responsable del evento anuncia el retorno de la faja, conocida también bajo el eufemismo de culotte alto y eterna aliada para ocultar el michelín. Imprescindible hasta la Segunda Guerra Mundial, ahora hace su “gran retorno bajo una forma contemporánea y vanguardista”. El armario de las abuelas parece competir ahora con la nueva temporada de las cadenas de lencería más conocidas. “La tendencia es la neofaja”, explica la francesa, “para mantener el cuerpo esculpido”.

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