Seis síntomas del cáncer de estómago que no tienen que ver con el dolor

El de estómago tiene fama de ser uno de los tipos de cáncer más dolorosos. Por desgracia, el dolor abdominal no siempre está entre los primeros síntomas, vitales para un diagnóstico temprano.

Se trata de un tumor maligno que se produce debido al crecimiento incontrolado de las células del estómago. El riesgo de desarrollar este tipo de cáncer, también llamado gástrico, es mayor entre los varones, aumenta a partir de los 50 años y es máximo a partir de los 70. 

Pese a que la incidencia de los tumores de estómago está disminuyendo en los últimos años, continúa siendo una de las enfermedades más frecuentes y mortíferas, sobre todo en países del sur y el este de Asia. Por esa razón, mucho de lo que se conoce acerca de los tratamientos proviene de países como Corea, China o Japón. 

Por su parte, la frecuencia en España se sitúa en la media, con una tasa anual de 24 casos por cada 100.000 habitantes.

Hasta finales de la década de los 30, esta dolencia era una de las principales causas de muerte en Estados Unidos y otros países industrializados. Según la American Cancer Society, no se conocen las razones exactas de tan marcado descenso, pero podría estar relacionado por el desarrollo de la refrigeración de alimentos, que aumentó el consumo de frutas y verduras frescas en detrimentos de los salados y los ahumados. 

En este sentido, el último estudio del Centro Nacional de Epidemiología asegura que el riesgo de morir por cáncer de estómago es mucho mayor en áreas de Castilla y León, como Burgos y Palencia, que en el resto de España debido a sus hábitos alimenticios.

La dolencia tiende a desarrollarse lentamente en un período largo. Antes de que se forme el verdadero cáncer, a menudo ocurren cambios precancerosos en el revestimiento interno (la mucosa) del estómago. 

Estas trasnformaciones tempranas casi nunca causan síntomas y, por lo tanto, no se detectan. Además, el de estómago no tiene una sintomatología tan específica como otros tipos de cáncer, lo que dificulta su diagnóstico. 

Los pacientes pueden llegar a confundir las señales de esta enfermedad con un simple virus estomacal y, si no es detectado a tiempo, podría alcanzar estadios avanzados, aumentando así el riesgo de muerte.

Como algunos de estos síntomas podrían parecer inofensivos, la visita al médico es fundamental. Al preparar tu historia clínica, el médico te hará preguntas acerca de estas señales y posibles factores de riesgo para ver si pudieran sugerir la presencia de cáncer gástrico. La visita irá acompañada de un examen físico. En particular, el médico palpará el abdomen para determinar si hay signos anormales. 

Si cree que hay posibilidades, te recomendará un gastroenterólogo especializado en enfermedades del aparato digestivo.

Pérdida de apetito

Si la comida deja de tener su atractivo natural para ti y dejas de comer nada más probar el plato, podrías sufrir de saciedad temprana. Esta dificultad para comer cantidades normales es muy común entre las personas que padecen este tipo de cáncer. 

Se debe a que las células cancerosas secretan sustancias que disminuyen las señales de hambre del cuerpo. Esto, combinado con un tumor que engaña al estómago y aumenta su sensación de hartazgo, puede provocar una notoria pérdida de apetito. 

Así que, si notas que cada vez puedes con menos cantidad de comida sin razón aparente, mantén un registro de tus lo que comas y tu peso, y habla con tu médico.

Adelgazar sin explicación

La consecuencia lógica de la disminución del apetito es la pérdida paulatina de peso. Hay que tener en cuenta que muchos tipos de dolencias, desde la diabetes hasta la enfermedad de Addison, pueden provocar un adelgazamiento inexplicable. 

Así que hay que añadir el cáncer de estómago a la lista. Es importante saber que la pérdida de peso puede ser gradual, por lo que es fácil no notar nada y luego, tras meses sin pesarte, sorprenderte encima de la báscula. Si cada vez marca menos kilos y no hay nada que lo explique, acude a tu médico.

Distensión abdominal, diarrea y estreñimiento

Tiene sentido que un cáncer que se desarrolla en el estómago produzca sensación de hichazón o influya en tus evacuaciones intestinales. Es posible que te sientas inusualmente lleno incluso después de comer solo una pequeña porción. Con el tiempo se acumulará más fluido en el estómago y es posible que el paciente note bultos e hinchazón.

Acidez constante

Los síntomas abdominales que normalmente se presentan más temprano es ardor de estómago (en el pecho y abdomen superior), el cual resulta en la regurgitación de ácido hacia el esófago. A su vez, un tumor en el estómago frecuentemente causará eructos y otros síntomas de indigestión.

Vómitos de sangre


Aunque el sangrado no sea un factor determinante -también podría ser causado por una colitis o la enfermedad de Chrohn-, puede ser un síntoma de cáncer avanzado. La hemorragia, ocasionada por la erosión de los vasos subyacentes por el tumor, se evidencia por la presencia de sangre en el vómito o en las deposiciones. Si estas pérdidas son crónicas, se puede manifestar como una anemia crónica.

En el caso de que la sangre se encuentre en el vómito, es más probable que aparezca de color rojo brillante y puede tener una textura más gruesa de lo normal. Si el sangrado está relacionado con el cáncer gástrico, es muy probable que las heces hayan adquirido un color negro. 

Así que, fíjate si hay sangre en tus heces despúes de ir al baño, y mira si son oscuras como el alquitrán. Sé siempre abierto con tu médico cuando hables de cualquier síntoma en tu material fecal.

Fuente: El Confidencial

Comentarios