26 de septiembre de 2016

Usaran "Balas" para la firma del acuerdo de Paz entre presidente Colombia y la FARC

En un gesto simbólico, las plumas que se utilizarán para firmar el histórico acuerdo de paz están hechas de balas recicladas que una vez fueron utilizadas en el conflicto. En una inscripción en ellas puede leerse: "Las balas escribieron nuestro pasado. La educación, nuestro futuro".

Las dos partes estarán acompañadas por líderes de Estados Unidos, México, El Salvador, Uruguay, Cuba y la ONU en la ciudad de Cartagena de Indias.

El acuerdo todavía tiene que ser ratificado por los colombianos en un referéndum el próximo 2 de octubre.

El tratado, que firmarán el presidente Juan Manuel Santos y el líder de las FARC, Rodrigo Londoño, más conocido comoTimochenko, establece que los rebeldes renunciar a las armas y participarán en un proceso de justicia de transición hacia la reintegración.

Nueva era política

Si el acuerdo es aprobado por los colombianos, las FARC dejarán de ser un grupo rebelde y entrarán en política como un partido de izquierda.

El tratado otorga a las FARC 10 escaños políticos, pero queda por ver si el grupo rebelde, fundado bajo la ideología marxista de la lucha de clases, puede pasar de manera efectiva a una plataforma política.

El acuerdo no solo simboliza una oportunidad para que las generaciones futuras vivan en paz, sino que también marca un nuevo capítulo para la región, ya que pone fin al conflicto armado más largo en América Latina.

Sin embargo, no todos los grupos rebeldes están sujetos a este acuerdo de paz. El segundo grupo más poderoso después de las FARC, el Ejército de Liberación Nacional (ELN), ha anunciado el interés en el acuerdo de paz pero se negó a poner fin a su práctica del secuestro..

El final de una era de conflicto armado en América Latina

América Latina se ha librado poco a poco de las sombras de la Guerra Fría mientras países como Colombia, Guatemala, Bolivia y Chile —con la ayuda de Estados Unidos— combatieron las guerrillas rebeldes.

“En toda la región la Guerra Fría se acabó”, dijo Cynthia Arnson, directora del Programa de América Latina del Centro Internacional de Investigación Woodrow Wilson. Ahora, “la guerra de las guerrillas dejó de ser visto como una vía razonable para competir por el poder”.

Las FARC empezaron en 1964, como sus mentores en Cuba, y estaban comprometida con la redistribución de la riqueza aún si ello significaba que debía ser por la fuerza.