12 de septiembre de 2016

Joven robó RD$ 30 millones para vivir como rico y ahora esta en la victoria

La historia de este joven que purga una condena en la Cárcel de la Victoria por el robo de 30 millones de pesos en un banco es única. 

Él entiende que se apresuró y no esperó su tiempo. Lo admitió como un error, dice estar arrepentidos y recomienda a la juventud que se puede perder en el fango, que utilice su inteligencia y habilidades para progresar en la vida, no para acabar con la tranquilidad de los demás.

Este es un estudiante de bachillerato, quien quería darle a su hijo todo lo que pidiera. No continuó los estudios porque suponía que no iba a llegar muy lejos con eso, planeando entonces el robo de un banco. Lo primero que hizo fue dejar la oficina donde trabajaba para solicitar trabajo como vigilante en el lugar donde cometería el hecho.

“Esa era mi meta y la logré”

Nos han dicho que eres uno de los presos más peligrosos de La Victoria porque hiciste un robo en un banco de valores y lograste sacar 30 millones de pesos. Cuéntanos tú mismo cómo lo hiciste.

Yo hice bachillerato y no quise seguir. Siempre he trabajado y he sido una persona tranquila. Trabajé ebanistería en una empresa grande, carpintería, desabolladura y pintura, trabajé en seguridad, como todos los dominicanos que tienen que estar cambiando porque la cosa está mala. Por la necesidad de dinero y el deseo de llegar rápido me propuse conseguirlo y logré entrar a trabajar en una empresa de valores de donde sustraje un poco de dinero.

–¿Cuánto?

– Treinta millones

-¿Y cómo lo hiciste?

-Yo tuve que abrir siete puertas para llegar a ella y era complicado porque cuando se abría una se cerraba otra, pero yo estudié cómo era que funcionaba la cosa. Primero comencé a relacionarme con gente de la sociedad para llegar a este banco y logré llegar.

-Cómo te relacionaste…

-Visitaba casinos, plazas, me metía en algunas actividades sociales, todo el mundo con su traje, hasta que poco a poco fui llegando. Yo andaba en la zona del Mirador, Los Cacicazgos, buscando cómo relacionarme con las personas.

-Qué buscabas en realidad.

-Aprender de ellos, relacionarme, y a través de ellos llegar a ser alguien en la vida.

-Y a quién conseguiste en ese recorrido.

-Yo me fui primero por el lado de los políticos, diputados, senadores y funcionarios. En tiempo de campaña es fácil llegarles a ellos. Me tocó durar cinco años trabajando en seguridad en sitios bien, con gente bien, como la gente de Casa de Campo y La Romana. Yo los veía jugando golf y dije algún día yo voy a estar así como ellos. De ahí solicité en una empresa grande y me relacioné de inmediato con los altos para sustraer el dinero.

-¿Cómo lo hiciste?

-Dentro del banco había personas que estaban sacando poco dinero y buscando la forma de cómo sacar más y me buscaron. Yo me enteré de personas que habían hecho esa vuelta y me les acerqué para que me ofrecieran el trabajo grande. Comencé a averiguar quién era que lo hacía. Nadie quería decir nada, pero una persona de adentro me tiró y acepté, busqué gente de afuera para que me ayudara y lo hicimos.

-¿Quién te propuso hacerlo?

-Un ejecutivo alto. Lo hizo por medio de otro. Me dijo que yo debía dejar pasar a la persona que iba a entrar al banco, independiente de todo lo que yo pudiera sustraer para mí, y que toda esa culpa me iba a caer y la debía aceptar.

-¿Por qué te eligieron a ti?


-Mi perfil no es muy común. Yo no parezco un delincuente y yo inspiraba confianza.

-Qué pasó después…
-Después del robo duré tres meses en la calle dando vueltas. Se supo y me andaban buscando, pero no me encontraban. De las personas que trabajaron conmigo cayó uno preso y en la investigación rechazaron la acusación, pero una persona de los dueños del banco me estaba reclamando que yo violé la confianza y pidió que me buscaran porque yo me había desaparecido. No iba a mi trabajo. Tuve la suerte que Dios metió la mano y no me mataron.

-¿Quién te iba a matar?

-Eso fue el día que me agarraron en el sector El Valiente de la zona oriental. La orden era ‘mátenlo’, pero no lo hicieron. Yo estaba haciendo tiempo para irme fuera del país. Tenía todo comprado y resuelto. 

Cuando me agarran yo le digo a las personas que mandaron a atraparme, que son esos policías especiales que tienen para eso, que les voy a dar dinero. Ellos lo cogen y me dicen que tienen que llevarme como quiera pero que me van a tratar suave y me van a ayudar a salir. Me llevaron al Palacio de la Policía y ahí me jodieron. Cogieron el dinero, me dieron golpes con la cabeza dentro de una funda y en vez de pedirme que hable, lo que hacían era pedir más dinero.

-¿Cuánto les diste?

-Cinco millones de pesos. Yo lo cargaba en una mochila como mi seguridad porque sabía que me iban a matar y para que no me maten tenía que darle lo suyo.

-Cuéntame el robo, como si fuera una película… paso por paso.

-El plan era sacar unos cuantos sacos de dinero, pero yo saqué tantos que no podía con ellos. No los podía cargar. Pensé quedarme con una buena parte aunque después tuviera que repartirlo. 

Eran las 8:00 de la noche y ya el banco estaba cerrado. Habíamos cinco o seis “guachimanes” por diferentes puntos. Yo llego al dinero pero algo falló. No calculé que faltaba un camión de la compañía por llegar y nos encontraron. 

Tengo una de las personas que recluté adentro y a los demás seguridad amarrados. Cuando llegó el camión tengo en la puerta como cien y algo de millones. Sólo pude sacar 30. Yo transportaba dinero y sabía cómo era todo. 

Ya tenía tres meses ahí adentro. Cuando nos ven otros guardianes comienzan a disparar y salimos corriendo en el vehículo que nos estaba esperando afuera. Transitamos por la Núñez y vemos un Amet. Digo: voy a tener que matarlo si nos paran.

Nota de Wnedy Santana

Via Listín Diario